Cine

FICUNAM y el club de los cineastas progre

  • Roger Koza

    José Antonio Monterrosas Figueiras:

    Recuerdo sus intervenciones y también sus solapados ataques a mi persona en el Foro de la Crítica; no tengo problemas que lo haya hecho y tampoco con que persista en ello. En la medida que no se trate de calumnia y agresión física, el desacuerdo es siempre bienvenido, y si necesita usted del sarcasmo como
    retórica, también.

    Permítame corregirle algunos puntos de su nota: Lav Diaz no hace documentales -excepto uno que sí pasamos-. The Women Who Left, película que ganó el festival de Venecia 2016, es un drama. Es probable que existan –según su razonamiento- ficufanes en Italia, y también en Alemania, y en otros países que
    suelen programar sus películas, o quizás se trate tan sólo que Lav Diaz es uno de los realizadores más talentosos del cine contemporáneo y que a usted no le guste, lo que está muy bien. Pero pruebe con este film, hágame caso, si es que vio alguno anterior: éste tiene encuadres precisos, su progresión dramática es
    admirable y no resulta una película difícil de seguir. Usted me dirá que se requiere de paciencia, dada la duración. Es posible.

    El informe que usted publica aquí es un poco restrictivo. Nombra a Ancarani y a Agüero, pero se olvidó de nombrar a Luiz Rosemberg Filho y a Angela Schanelec. Son tres retrospectivas y un programa especial dedicado al director chileno que, como usted dice, es un tipo muy amable. Por cierto, en Chile sí conocen a
    Agüero en los círculos más cinéfilos, aunque tampoco es un cineasta famoso. No es solamente un problema con él: en los últimos años Raúl Ruiz dejó de ser un cineasta venerado solamente por la cinefilia. Son los propios chilenos los que dicen estas cosas.

    Sobre la cita de Zappa al final de su nota: ¿qué puedo decirle? Sé que le gusta autodescribirse como cínico, y el uso que hace de la cita lo corona como tal. Lo destituye a usted también. Aquí, José Antonio, también tiene usted todo su derecho. O permítame el tuteo, ya que usted ya lo hizo: ¡Confiamos en tí, José!

    Pero hay algo más interesante, no desarrollado, pero sí invocado en su nota que intenta (fallidamente) acercar a la gran tradición del “arte de la injuria!”: el título. “El club de los cineastas progre”. En
    principio, una mínima corrección: cineastas progres o cineasta progre.

    Este error, probablemente de tipeo, es lo de menos, pero lo que sí me interesa saber es la razón de su desprecio del término. En mi país está de moda, y un par de lúcidos críticos de cine con una excelente
    prosa suelen atacar ferozmente a la crítica de cine designada como progresista. Frente a esto, le quiero preguntar cómo considera usted al progresismo y cuál sería entonces el lugar de su enunciación. Si se desdeña el progresismo, la opción es bastante inmediata y lógica: se es reaccionario, lo que no debe ser
    motivo de vergüenza, como se suele a veces asumir. En otras palabras, ¿qué le llevó a titular así? Eso me interesa mucho.

    Por otro lado, le recuerdo que tampoco dijo mucho sobre otras secciones y películas, y que se olvidó –para perjuicio de sus lectores- decir que el festival empieza con una de Terence Davies.

    Será bienvenido a Ficunam. Y después vemos cómo me entrevista el año próximo. Recién estuve viendo los precios de la clonación y la verdad es que no me da.

    Seriamente, que esté muy bien

    RK

  • Roger Koza

    Como es común en estos casos, el redactor evita dar una respuesta. No hace falta adjudicarle un término a ese tipo de conducta. Saludos. R

  • Raul Real

    14 de febrero y en lugar de que l