Jaime Garba
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Cuando las estatuas se cansan

Eran las diez de la noche, los detalles de aquel nocturno veinticinco de abril habrían podido ser notados por Irineo con claridad: a la izquierda, a unos escasos metros desde su perspectiva, la lun…

La vida misma: Cuento de Jaime Garba

  -Ya chingó a su madre. Dijo el hombre mientras le ponía el arma en la frente, aquella en la que unas horas antes le habían signado la cruz de la bendición y se había plasmado el beso de las …

Tu último día, lector

I[1] Para lo que está a punto de pasar pareciera necesitas de la oscuridad que ofrecen los párpados cerrados, el silencio de la noche, o el sueño diario, pero no, al contrario, necesitas los sentid…