Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. La Unesco lo asignó en 1995 para conmemorar el natalicio de William Shakspeare. En todo el mundo se realizan actividades de fomento a la lectura, pero también se presta como un momento de reflexión sobre los hábitos lectores.
Este contexto es el momento ideal para traer de nuevo a la conversación algunas cifras que el INEGI ha recaudado con respecto al comportamiento lector de la población mexicana. De acuerdo con el Instituto, México ha mostrado un crecimiento sostenido con respecto a años anteriores. En 2025, hubo un 62.5 % de la población alfabetizada leyó al menos un libro en los últimos 12 meses, lo que representa un incremento con respecto al 2024.
Por otro lado, los libros más leídos han sido de literatura (novela, cuento, poesía) en un 43.1 % del total de la población lectora. Le sigue material de autoayuda, superación personal o de temas religiosos, que abarca un 42.3 % del total. En tercer lugar se encuentra los textos académicos o universitarios, con un 35 %.
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Además, destaca que entre las formas de adquisición de libros se encuentra en primer lugar “regalado o prestado”, seguido de la compra de libros nuevos y la descarga gratuita. Esta última resultó ser más común en hombres que en mujeres.
¿Por qué mejoraron las cifras?
Podría pensarse que el aumento en los índices de lectura se debe a una mejora en los hábitos de la población. Sin embargo, el informe destaca algunas variaciones en su metodología. De acuerdo con la Institución, 2025 tuvo una serie de modificaciones conceptuales:
1.? ?Del 2015 al 2024 la población objetivo era la mayor a 18 años, mientras que en 2025 se incorporó a personas de 12 a 17 años para la medición.
2.? ?Se agregó la lectura a través de redes sociales como una categoría explícita en los materiales de lectura.
3.? ?Se agregaron preguntas con respecto al tiempo y frecuencia de lectura, las cuales antes no se medían de manera sistemática.
Estos resultados han generado reflexión sobre si la narrativa de la “poca lectura de los mexicanos” se encontraba oculta tras mecanismos de medición incompletos, o sí reflejaban una realidad cultural en el país.

