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En los Premios Eréndira recuerdan: “Los gobiernos nos han quedado a deber”

La gala para entregar el Premio Estatal de las Artes Eréndira ha sido contrastada por un discurso que deja en evidencia los magros apoyos al gremio artístico local en un gobierno con banderas de izquierda progresista.

En una noche lluviosa de viernes, los asistentes al teatro Ocampo escuchan a los fundadores de la Compañía de Danza La Serpiente, quienes recuerdan que hace un par de años tuvieron que pagar miles de pesos en Tesorería para poder dar una función en este mismo recinto. Se celebraban los 15 años del Festival Red Serpiente, pero qué va, tenían que rentar el edificio como si aquello fuera una boda o una fiesta de 15 años.

Sin la presencia del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, Laura Martínez Ayala y Adbiel Villaseñor, fundadores de La Serpiente, señalan que los gobiernos les “han quedado a deber”. Pero también se enorgullecen de que la adversidad fortalezca su carácter autónomo e independiente. “Celebramos nuestra capacidad de gestionar recursos y tender redes, de pagar servicios profesionales de artistas para artistas, y con ello dignificar económicamente a nuestro sector, no solo simbólicamente, sino materialmente”.  

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Martínez Ayala apunta la ironía de que un grupo de danza reciba el Premio Eréndira en un teatro que no tiene temporadas de danza. “Este es un premio de la sociedad civil”, subraya, para dejar claro que la distinción se realiza bajo propuestas de organizaciones civiles, instituciones educativas, asociaciones culturales y dependencias de la administración pública.

Premio Eréndira. La Serpiente.
Laura Martínez y Abdiel Villaseñor. Foto: Secum

Premio Eréndira para la danza, las artes visuales y la música

Para este 2026, además de La Serpiente los Premios Eréndira se han entregado a la artista visual Ioulia Akhmadeeva y al músico Joaquín Bautista Ramírez. Nacida en la provincia rusa de Krasnodar en 1971, fincó su carrera en México desde 1994 y desde 2001 comenzó a impartir clases en la entonces Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Nicolaita. Al recibir la medalla que simboliza el galardón dotado de 300 mil pesos, la especialista en Arte Gráfico ratifica su orgullo por ser mexicana y michoacana por adopción. Y de paso, recuerda que salió de un país que ya no existía para cuando regresó, en referencia a la Unión Soviética.

Ioulia Akhmadeeva. Foto: Secum

El esfuerzo físico realizado por el maestro Joaquín Bautista Ramírez es encomiable. A sus 89 años batalla para subir al escenario, pero tiene los arrestos para estar frente al micrófono y agradecer a quienes lo formaron como artista en Paracho. Menciona las enseñanzas de su padre, la disciplina de su madre y a los centenares de alumnos que han pasado por sus talleres. También a su esposa y a sus hijos, y a los que lo antecedieron en la música allá en la región purépecha. El remate es fuerte, lo grita: “Hago votos para que este reconocimiento también llegue a la juventud purépecha para nutrir esta música que se baila, se canta o se llora”.

Joaquín Bautista Ramírez. Foto: Secum
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