El prestigiado Premio Princesa de Asturias de las Artes ha caído en manos de una de las figuras más respetadas de la música y la literatura. Este miércoles, se dio a conocer que Patti Smith se une a figuras como la mexicana Graciela Iturbide, Meryl Streep, Marina Abramovic, Carmen Linares y María Pagés.
La organización del Premio destaca que la nacida en Chicago tiene una trayectoria que ha traspasado los límites de lo estrictamente musical para convertirse en una comunicadora multidisciplinar e iconoclasta a través de distintas manifestaciones artísticas como la poesía, la fotografía, la performance o la videoinstalación. “Dotada de un extraordinario carisma, Smith ha ligado, además, sus propuestas al compromiso con diferentes causas políticas y sociales y es considerada un icono del activismo y la lucha por los derechos civiles”.
El jurado presidido por María Pagés Madrigal determinó entregarle la condecoración “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”. Añaden que la artista “ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo”.
También lee:
Claudia Sandoval Zamorano gana el Premio Poesía de Aguascalientes
Y también destacan su faceta como escritora: “ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”.
Como apunta en el libro Éramos unos niños, Patti Smith nació un lunes en el North Side de Chicago durante la gran nevada de 1946. Desde la infancia se descubrió como creativa y muestra de ello fue que, aburrida de las oraciones que le enseñó su madre, escribió las propias. “Leer me apasionaba. Anhelaba leerlo todo, y lo que leía me creaba nuevos anhelos”, describe en esta una de sus obras más contundentes.
Conocida como “La madrina del punk”, Smith tuvo una adolescencia llena de carencias económicas que la llevaron a trabajar en una fábrica de juguetes. Pero sabía que su mundo eran las letras, así que pronto se dedicó a vender libros, redactar artículos, componer canciones y escribir obras de teatro.
Su ascenso en la música fue inmediato. En 1974 grabó su primer sencillo y un año después editó el álbum Horses con su banda Patti Smith Group, material que a la postre se volvió de culto.
Te puede interesar:
Rivera Garza en la UNAM: Vivimos en el laberinto de la impunidad
Admiradora de Rimbaud, Baudelaire, Verlaine y Roberto Bolaño, Patti Smith ha escrito poemarios como Witt (1973), kodak (1977), Babel (1978), Woolgathering (1992), Early Work (1994), The Coral Sea (1996) y Auguries of Innocence (2005). En tanto, con el libro de memorias Éramos unos niños ganó el National Book Award de Estados Unidos.
La norteamericana tiene reconocimientos por doquier: Orden de las Artes y las Letras (Francia, 2005), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España (2019), Oficial de la Legión de Honor de Francia (2022) y doctora honoris causa por la Universidad de Columbia. En 2007 fue incluida en el Salón de la Fama del Rock, en 2011 recibió el Premio Polar de la Música (Suecia) y en 2020 el International Humanities Prize de la Universidad de Washington de St. Louis.

