Por Bella G. M.
Valeria Loera, dramaturga y actriz, nos propone una forma distinta de leer teatro con su obra ¡Violencia! El texto fue publicado en 2021 por el Fondo de Cultura Económica, perteneciente a la colección de Tierra Adentro.
La obra se desarrolla en el departamento de Violencia López, una compositora de canciones para comerciales que vive junto a sus “violencias” –o “yos”– quienes habitan en lugares específicos del mismo espacio, además de la cabeza de su difunto padre y un muñeco sexual. La premisa de la historia es la reciente ruptura que experimenta Violencia López, misma que la hunde en la tristeza.
Aún en duelo por su relación, una serie de eventos la llevan al límite emocional. A partir de ahí, la obra se transcurre entre los diálogos que sostiene con sus “yos”, las interrupciones de la cabeza, las constantes visitas de su madre y un intento de su muñeco por hacerla sentir mejor. La voz, no obstante, la escuchamos en el enfoque de lo femenino, en sus dolencias:
VIOLENCIA: Pero si hace rato me dijiste que no era bonita…
MAMÁ: Nena, escúchame: no deberías encerrarte en casa solo porque un hombre no te quiere. Sé que nunca me has considerado una mujer inteligente, mucho menos un modelo a seguir, pero sé un par de cosas, entre ellas que no necesitas al actorsucho ese ni a ningún otro hombre, ¡que se vaya al carajo! Además, desde que se inventaron los penes de goma todo es más sencillo para nosotras. (Pág. 30).

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Encontramos, pues, una exposición del sentir de una persona en el límite: la violencia que ejercemos en nosotras mismas, las relaciones interpersonales y familiares poco sanas, y las ideas adquiridas de la sociedad que afectan nuestra salud mental.
“La gota que derramó el vaso” –creo yo– es la frase que, a pesar de ser una expresión popular, mejor describe al texto. Esto se debe a que el guion nos muestra a una persona dolida por una ruptura y también a alguien que carga el sentir de sucesos no resueltos y heridas que la cotidianidad abre en los momentos menos deseados, drenando nuestra energía:
VIOLENCIA DE LA BASURA: No soportábamos ver a esas estúpidas familias completas y felices: sin madres locas ni hermanas castrosas y con un papá vivo. Esos bastardos presumidos se lo buscaban, nada puede ser tan perfecto, nadie puede tenerlo todo. (Pág. 26).
Como lectora, la tarea de descubrir las metáforas de los lugares es un gran ejercicio de perspicacia. Cada espacio, mobiliario y objeto está elegido de forma meticulosa para transmitir detalles vitales desde la escenografía.
Por ejemplo, el interiorismo ecléctico, aunado al simbolismo de dichos objetos, genera un ambiente de misterio, incita a descubrir qué hay más allá de un reloj de gato o de un refrigerador. Otras metáforas pueden ser intuitivas como Violencia del Toilette, quien dice diálogos mierdillas bajando el ánimo de Violencia. Pero hay otros planteamientos más complejos como por qué la cabeza del padre vive en el refrigerador o por qué Violencia del Espejo solo tiene una línea en toda la obra.
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Observamos de esta forma cómo Loera habla de la depresión y el suicidio con un humor ácido y en ocasiones un poco oscuro. Cabe aclarar que no minimiza la problemática ni la ridiculiza; genera un ambiente de ligereza que permite dimensionar la interacción de una persona con su depresión y su entorno.
En conclusión, la obra es una materialización de los conflictos internos. Hablar de salud mental es también aceptar que no todo tiene respuesta o solución; sin embargo, la puesta en escena de un problema así nos ayuda a desmenuzar aquello que influye en un momento de vulnerabilidad y desborde emocional.
Esta obra no sólo cumple con su propósito de hacernos entender el teatro desde la lectura, sino pone sobre la mesa al suicidio sin prejuicios, lo retrata con rudeza y seriedad. Valeria Loera expone ideas, prejuicios y estigmas que llegamos a conservar sin cuestionarnos su origen o su impacto en nuestro día a día. Una lectura que recomiendo para quienes buscan reflexionar sobre salud mental entre risas culposas, y vivir la experiencia de interpretar una obra teatral desde la imaginación.