Es una tradición que el Tour de Cine Francés (TCF) siempre incluya una comedia romántica en cada una de sus ediciones. Es un género que suele arriesgar poco, pero que afortunadamente en el cine galo sigue manteniendo cierto encanto. La cinta elegida para la trigésima edición es Me encontraste (L’âme idéale, 2025), largometraje debut de la actriz y guionista Alice Vial.
La premisa parece muy simple. Elsa es una doctora que posee el don para hablar con los muertos, pero sus relaciones amorosas son un desastre. Su vida transcurre en soledad, hasta que una noche, después de un accidente de tránsito, conoce a Oscar, de quien termina perdidamente enamorada. Pero hay un pequeño problema: Oscar ya ha muerto.
Con esta información, cualquiera podría pensar en algo parecido a Ghost, la sombra del amor (Ghost, 1990). Ahí conocemos a un fantasma posesivo (Patrick Swayze) que intenta comunicarse con el amor de su vida (Demi Moore), a través de la insufrible Whoopi Goldberg. Empalagosa hasta el cansancio, la película tiene aquella famosa escena en donde la joven moldea una pieza de alfarería ayudada por el fantasma de su exnovio, mientras escuchamos Unchained melody de fondo. La escena es tan cursi, que fue parodiada innumerables ocasiones durante la década de los noventa.
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Volviendo a la cinta que nos ocupa, lo cierto es que Alice Vial conserva los elementos básicos del género, pero lo hace de tal manera que permite ensanchar una historia aparentemente sencilla. Es decir, sigue siendo una comedia romántica al estilo clásico y agrega una pequeña dosis de complejidad a este filme que se mueve entre la fantasía y el complejo entorno social de la atención de los enfermos terminales.
Se entiende que no sea para todos, una narración que incluye relaciones sexuales entre una médium y un fantasma que nadie más puede ver. Sin embargo, el relato avanza de una manera natural gracias a su carismática pareja de actores (Magalie Lépine-Blondeau y Jonathan Cohen), de tal manera que el espectador termina aceptando las reglas de este universo imaginario.
Si hablamos del elenco, la elección de la protagonista canadiense ha sido uno de los grandes aciertos del filme. Lépine-Blondeau es una actriz madura y encantadora, que consigue sumergirse en el papel de una doctora de cuidados paliativos que no ha podido consolidar una relación estable debido a la complejidad de sus poderes.
La relación de la protagonista con pacientes terminales y su labor de guía para quienes han muerto sin haber cumplido sus objetivos en el plano terrenal, nos ofrecen una visión de la muerte, que puede ser más llevadera, siempre y cuando se haga en un entorno de aceptación, así como con el acompañamiento adecuado.
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Un detalle que no se puede pasar por alto es la elección de Le Havre como el lugar en el que se desarrolla la historia. El famoso puerto, su cambiante clima, así como sus elegantes vistas del ayuntamiento y de la famosa torre de la iglesia de Saint-Joseph, resultan refrescantes en una filmografía que suele girar alrededor de la capital francesa.
El largometraje debut de Alice Vial cumple. No era sencillo llevar a buen puerto este relato de amor sobrenatural, en donde la muerte se muestra más como un proceso que como una tragedia de la que es imposible recuperarse. Es una comedia romántica convencional, pero muy disfrutable, que además, nos invita a vivir a partir de la aceptación de la muerte.

