El diario español El País publicó este viernes una investigación en la que se denuncia el uso de Inteligencia Artificial en el 99% del libro Donde el agua trabaja, del autor peruano David Silva Rojas. La obra obtuvo el Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, dotado con 20 mil euros y publicación bajo el sello editorial mexicano.
El medio de comunicación utilizó el programa Pangram, uno de los más avanzados para detectar el uso de IA. Tras el análisis, concluyó que prácticamente todo el texto está plagado de esta tecnología. Y no solo eso, también revisaron entrevistas con el autor que contestó de forma escrita y esas respuestas también tienen una alta dosis de Inteligencia Artificial.
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La convocatoria al premio salió el año pasado y las integrantes del jurado fueron la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, la argentina Selva Almada y la ecuatoriana Mónica Ojeda. En las bases se estableció la prohibición de IA: “La participación en el premio implica la declaración expresa de que la obra no ha sido escrita, parcial o totalmente, mediante herramientas de inteligencia artificial. Ante cualquier indicio o sospecha de incumplimiento de esta disposición, la obra será descalificada, independientemente de la fase del proceso en la que se encuentre”.
Pese a ello, El País sostiene que la versión 4.1 de Pangram demuestra el uso de IA y defiende la precisión de este programa, al haberlo probado con múltiples textos.
Almadía promete investigación
Horas después de publicarse la investigación de El País, la editorial Almadía difundió un comunicado en su cuenta de Instagram. Señalan que desde el jueves han recibido información sobre el posible uso de IA en la novela ganadora del premio, lo cual “nos genera desconcierto y abre preguntas que nos planteamos con seriedad”.
Añaden que el autor declaró en el contrato no haber recurrido a la inteligencia artificial y eso mismo lo reafirmó en persona. “Y no tenemos elementos para desconfiar de su palabra”, añade Almadía.
Aceptan que durante la lectura de la obra, ni el jurado ni el equipo editorial encontraron indicios de IA en el texto. En ese sentido, subrayan que les preocupa un escenario “en el que confiemos a las máquinas la producción de textos y la autoridad definitiva para juzgar su procedencia”.
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Por tanto, informan que el caso merece una revisión detallada, “sin anticipar conclusiones y con el cuidado que requiere una valoración que pueda afectar a una obra y a su autor”.
Finalmente, señalan que mientras se hace la indagatoria, cancelan todas las actividades que tenían programadas para presentar el libro. “La tecnología forma parte de esta discusión, la responsabilidad ante los autores y lectores sigue siendo nuestra”, concluyen.

