Durante una entrevista para el podcast Soy Idzi, el actor de doblaje Emilio Treviño relató cómo sufrió agresiones por parte de un supuesto director de doblaje, quien aprovechó su posición para desvalorar al actor e intentar humillarlo durante una prueba de voz.
El hecho ocurrió cuando el actor tenía 19 años. Recién regresaba de su estancia de estudios en Nueva York, por lo que, de acuerdo con el intérprete, estaba dispuesto a acudir a cualquier llamado. En una de las primeras audiciones, se presentó a un pequeño estudio independiente. Desde su llegada el entorno era hostil. El director, al que Emilio no conocía, no mostraba organización. El estudio tenía libretos tirados.
El director le indicó cuál sería su personaje y qué libreto y línea debía tomar. Emilio empezó a buscar entre los guiones, pero debido al desorden le fue imposible localizarlo. Cuando Emilio le dijo “perdón, señor, pero no lo encuentro”, llegó la primera agresión verbal. “¿Pero eres estúpido o qué?”, le dijo el realizador.
Cuando el director encontró el guion se lo dio al actor, y después le pidió que no siguiera el libreto porque solo se trataría de una prueba de audio. Emilio debía interpretar en inglés a un locutor de 40 años, lo que no correspondía con la voz del joven actor.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando el histrión dijo una línea que incluía la palabra “comfortable”. El director le corrigió, y aseguró que la forma correcta era otra. Emilio le respondió “según yo se dice así, señor”, lo que desató la ira del director.
“Me dijo ´¡Tú a mí no me cuestionas! Escúchame, tú eres un pendejo, güey. A mí no me importa si viniste de estudiar de Nueva York ni con quién has grabado. Tú eres un pendejo y aquí el director soy yo. Y si yo te digo que te paras de manos, te paras de manos y te callas el hocico´”, relató el intérprete.
Emilio reflexionó y se dio cuenta que ni siquiera deseaba quedarse con el papel si el director se comportaría así.
“Entonces me quité los audífonos y me prendí. Salí. Le dije ´señor, muchas gracias, pero no quiero trabajar con usted. No me interesa. No pierdas el tiempo y no quiero perder el mío´. Entonces al señor se le ocurre agarrarme de la playera y me dice ´¡Mira! Yo digo cuando la prueba se acabó´. Yo le dije que no me tocara”.
Él director continuó despreciando al actor y presumiendo sus credenciales y trayectoria, hasta que Emilio lo interrumpió.
“Mire, no me importa. Usted no ha estudiado en ningún lado, porque si usted hubiera estudiado sabría que la primera cosa que se requiere en esta profesión es el respeto, el cual usted no tiene. No me interesa trabajar con usted. Y hágame un favor, no me vuelva a llamar”, relató.
Treviño salió al pasillo, donde había una larga fila de actores novatos, y les recomendó “Si quieren tener una carrera en este medio, no trabajen con este señor”. Esas palabras aumentaron la ira del director. Emilio Treviño se fue, y algunos de los que buscaban un papel en esa audición lo siguieron.
Aunque el actor relató la anécdota con humor, la historia deja ver que el ambiente del doblaje está plagado de riesgos con gente poco profesional que pretenden abusar de las aspiraciones de actores y actrices que buscan crear una trayectoria.

