“Una persona sin empleo pierde no solo el ingreso sino también muchas veces el sentido de cumplir su deber como ser humano”.
George Akerlof
Hace un par de años se dio a conocer el resultado de una encuesta en donde se reveló que la mayor parte de los mexicanos tienen más temor a perder el empleo que enfrentarse a problemas de salud. No es un tema menor en un país en donde no abundan empleos dignos y bien remunerados. Esta preocupación, que no es solo nacional, ha sido llevada al cine en varias ocasiones y en diferentes países. Para muestra, dos botones recientes: Tiempo de mentir (L’emploi du temps, 2001), del recientemente fallecido Laurent Cantet y La corporación (Le couperet, 2005), de Costa-Gavras.
Siguiendo la misma premisa de la película del director franco-griego, llegó a la cartelera lo nuevo de Park Chan-Wook, La única opción (Eojjeolsuga eobsda, 2024). La cinta se estrenó en la pasada edición del Festival de Venecia y hace unos meses formó parte del 23 FICM.
Yoo Man-Su es un hombre que cree tenerlo todo: una familia unida y la casa con la que siempre soñó gracias a su trabajo en una empresa papelera. Pero las cosas cambian cuando le anuncian su despido. Lo que parece ser un paro temporal (Yoo es un hombre relativamente joven y preparado), se convierte en meses de desempleo que ponen en riesgo no solamente la situación económica, sino la propia unión familiar.
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Los problemas del protagonista llegan en oleada. Su esposa debe conseguir un empleo con un jefe que la corteja, su hija, que apenas habla, deja de hacer la única actividad que le entusiasma, mientras que su hijo adolescente se mete en problemas con la ley. El corte de servicios y la cancelación de actividades habituales de la familia se combinan con la pérdida temporal de las mascotas y una amenaza de perder la amplia casa que habitan.
Ante el fracaso en sus entrevistas de trabajo y su necedad de permanecer en el sector, Yoo se embarca en un ambicioso y descabellado plan. Quiere deshacerse de todos aquellos que pudieran hacerle competencia en el cada vez más especializado y tecnificado mercado del papel, una ironía en un mundo cada vez más digital.
Ambas películas, tanto la de Costa-Gavras como la de Park Chan-Wook, están basadas en la novela The ax (publicada originalmente en 1997 y sin edición en español), de Donald E. Westlake. El escritor estadounidense forjó a lo largo de varias décadas una destacada carrera en la novela policíaca. Varias de sus obras fueron llevadas al cine y algunas de ellas llegaron a México editadas por casas especializadas en el género criminal. Como dato de trivia, el escritor falleció en 2008, durante unas vacaciones en el poblado costero de San Francisco, en Nayarit.

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El cineasta coreano dijo que tomó la decisión de adaptar la novela de Westlake sin conocer la versión de Costa-Gavras, pues es un proyecto que se fue gestando desde el 2009. Se debe resaltar que Michèle Ray-Gavras y Alexander Gavras (esposa e hijo del cineasta) fungen como productores de la cinta. Además, antes de los créditos finales, aparece una nota de agradecimiento para el director franco-griego.
Con abundantes dosis de humor negro y una serie de sorprendentes transiciones, el cineasta lleva paso a paso a su protagonista desde una situación absurda a la siguiente. La pérdida del empleo y su macabro plan para recuperarlo, convierten su historia en una farsa que raya en el exceso, sin que deje de ser francamente divertida.
La tragedia de la familia se desarrolla en un entorno que privilegia las fusiones corporativas y la sustitución de trabajadores por el uso de inteligencia artificial. Por ello, resulta curioso que Yoo enfoque sus baterías no hacia el sistema que lo margina, sino contra sus antiguos colegas. De esta forma se enfrasca en una lucha despiadada en donde un grupo de personas altamente calificadas entablan una lucha sorda ante la cada vez más lejana posibilidad de obtener un puesto de trabajo.
Después de ver Le couperet (está disponible en Youtube), es inevitable la comparación. Ahí donde un contenido Costa-Gavras busca explorar a partir de la farsa, la precariedad del mercado laboral, el cineasta coreano se descose en una entretenida espiral de caos y violencia. Tal vez la comedia negra no es el fuerte de Park Chan-Wook, pero La única opción es una buena aproximación a un género poco explorado dentro de su extensa filmografía.