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Se estrenó en Morelia Las Rocas Rojas, de Bruno Dumont

Las Rocas Rojas Bruno Dumont

La filmografía de Bruno Dumont es inclasificable. Lo mismo ha mostrado en toda su crudeza historias de violencia que relatos fantásticos que involucran a niños, sin que por ello deje de lado películas que aborden abiertamente la sexualidad o incluso adaptaciones del teatro musical.

En el 24 FICM estuvieron presentes los productores Fiorella Moretti, el mexicano Alejandro Sugich (de Sula Films) y el cinefotógrafo Alejandro Corral. Juntos presentaron lo más reciente del cineasta francés, Las rocas rojas (Les roches rouges, 2026), que tuvo su premier en la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián. La película tendrá estreno en México por medio de la distribuidora Neverlanding Films en los primeros meses del 2027.

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El filme fue rodado en la Riviera Francesa, en donde los puentes ferroviarios, las playas y los acantilados de tonos rojizos forman parte del paisaje del lugar (de ahí viene el título de la película). Dos grupos de niños se encuentran en este sitio de veraneo, una amistad inicial se torna en una franca rivalidad, cuando dos de ellos empiezan a encontrar cierta afinidad. Las tensiones se agravan entre los dos grupos al grado de que se llega a la agresión física, afortunadamente, sin mayores consecuencias.

Los actores de está película son niños de entre cinco y siete años, que nunca antes habían estado frente a una cámara. Los diálogos fueron improvisados, únicamente se establecían ciertos parámetros y los niños hacían el resto. Los adultos fueron deliberadamente excluidos y en las pocas ocasiones en las que aparecen, actúan con motivaciones poco claras, tal como resultaría para un niño al analizar el comportamiento de sus mayores.

El trasfondo de la película de Bruno Dumont

Con esta película, Dumont parece apelar a los instintos primarios de los humanos. Así, la camaradería, la afinidad emocional e incluso la violencia nos acompañan desde la más tierna infancia. Después de ver alguna película de Dumont, queda la impresión de que el guion debe ser de unas cuantas páginas. Sin embargo, el cineasta escribe toda una novela alrededor de sus personajes, aunque solo una parte de ello es lo que vemos en la pantalla.

No es la primera ocasión que el cineasta francés apela a un elenco infantil. Ocurrió con El pequeño Quinquin (P’tit Quinquin, 2014), una miniserie policiaca de cuatro episodios que pasó por el FICM. También entra en esta categoría el musical Jeannette, la infancia de Juana de Arco (Jeannette, l’enfance de Jeanne d’Arc, 2017).

Ciertamente el de Bruno Dumont no es un cine para todos. Visto a la distancia, parece inconcebible que una de sus películas, con contenido abiertamente sexual, haya formado parte de una de las primeras ediciones del Tour de Cine Francés. Me refiero a Pasiones salvajes (Twentynine palms, 2003). No sé si influyó en algo, pero a partir de su siguiente edición, el Tour decidió hacer un giro completo en su programación, orientándolo hacia un cine menos denso y más comercial. Por ello, parece muy difícil que en un en un futuro veamos algo de él en este festival itinerante.

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