La sección de estrenos mexicanos del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) la conforman películas que por alguna razón no forman parte de la selección oficial, pero que tienen un espacio para presentarse al público que asiste al evento. Este es el caso de Versalles (2025), tercer largometraje que escribe y dirige el regiomontano Andrés Clariond.
En Versalles, Clariond desmenuza el comportamiento de un político popular, que en un momento crucial de su carrera es desdeñado por su propio partido. Lejos del poder, confinado a su lujosa hacienda y presionado por una esposa ambiciosa, empieza a descender en una espiral de locura que afectará a todos los que lo rodean.
La política no es un tema nuevo para el cineasta regiomontano, desde hace años es editorialista del tema en Grupo Reforma. En su película no trata de recrear intrigas políticas, sino más bien nos muestra a manera de sátira, lo que sucede al interior de un personaje acostumbrado al poder, que sufre una decepción y no sabe cómo afrontarla.
Te puede interesar
Lo nuevo de Volker Schlöndorff en el 24 FICM
En Versalles hay un elemento que es muy difícil de retratar de manera justa y equilibrada en el cine nacional, el racismo. Chema, el protagonista (Cuauhtli Jiménez), es una persona de tez morena que creció en el campo, “un político que se hizo a sí mismo”. No es casualidad que en su despacho tenga colgado un retrato de José María Morelos, un personaje de piel oscura y orígenes humildes. Es por ello que el rechazo de su partido en favor de una persona de origen acomodado y de piel clara, le pega por partida doble.
La esposa del político refuerza este complejo aspiracionista. Una mujer española (Maggie Civantos), un ejemplo de belleza occidental al que aspiran algunos mexicanos. Ambiciosa y fanática de las monarquías, es una persona insensible y manipuladora que busca recrear en la hacienda, una delirante y grosera corte real.
También lee
Crítica a La bola negra: un homenaje a García Lorca en el FICM
Las alusiones al Versalles francés comienzan desde la primera secuencia. Con la presentación de la pareja triunfal, antes de su exilio, se escucha de fondo el famoso Concerto in G, de Vivaldi, el cual se repite varias veces en la película María Antonieta (Marie Antoinette, 2006), de Sofia Coppola. En la película de Clariond no hay rey decapitado, bueno, más o menos, el protagonista sufre la amputación de su dedo, justo cuando muestra los primeros síntomas de locura. Eso sí, hay un enorme jardín, con laberinto incluido, justo frente al casco de la hacienda que funge como palacete.
El llamado presidencialismo mexicano se caracteriza por la concentración de poder, formal e informal en el gobernante en turno. Un esquema que se refuerza cuando el mismo partido controla los tres poderes de gobierno. Versalles representa el duelo que vive uno de estos gobernantes cuando deja de pertenecer al poder. Tristemente, los excesos sin consecuencias de estos personajes de la política mexicana, probablemente superan con mucho a lo que vemos en la pantalla. La sátira pierde efecto cuando la realidad es la propia sátira, eso pasa con Versalles. De tan excesiva resulta agotadora y sus personajes, más que risa, provocan indignación.

