Close Menu
Revés OnlineRevés Online
  • Artes
    • Convocatorias
    • Danza
    • Fotografía
    • Teatro
  • Ciencia y Tecnologia
  • Cine
    • Convocatorias
    • Críticas
    • Festivales
    • Series
  • Ciudad
  • Columnas
    • Letras, libros y relajo
    • Mi gato comerá sandía
    • Mula de seises
    • ¿Ya amaneció?
    • Preferiría no escribir
  • Letras
    • Convocatorias
    • Creación
    • Entrevistas
  • Música
    • Agenda
    • Contra las Cuerdas
    • Crónicas
    • Discos
    • Entrevistas
  • Hecho en Michoacán

Boletin

Recibe las últimas noticias de Reves sobre arte, cine, letras y mucho más.

What's Hot

¿Publicar en el Real Madrid o jugar en Penguin Random House?

15 febrero, 2026

Wes Craven y sus oscuros mundos narrativos

13 febrero, 2026

Ponte en mis zapatos por un minuto

9 febrero, 2026
Facebook X (Twitter) Instagram
martes, febrero 17
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube TikTok
Revés OnlineRevés Online
  • Artes
    • Convocatorias
    • Danza
    • Fotografía
    • Teatro
  • Ciencia y Tecnologia
  • Cine
    • Convocatorias
    • Críticas
    • Festivales
    • Series
  • Ciudad
  • Columnas
    • Letras, libros y relajo
    • Mi gato comerá sandía
    • Mula de seises
    • ¿Ya amaneció?
    • Preferiría no escribir
  • Letras
    • Convocatorias
    • Creación
    • Entrevistas
  • Música
    • Agenda
    • Contra las Cuerdas
    • Crónicas
    • Discos
    • Entrevistas
  • Hecho en Michoacán
Revés OnlineRevés Online
Home»Columnas»Poder americano y trocas indestructibles
Columnas

Poder americano y trocas indestructibles

Jorge AmaralBy Jorge Amaral27 octubre, 2014Updated:7 noviembre, 2014No hay comentarios4 Mins Read
Facebook Twitter LinkedIn Telegram Pinterest Tumblr Reddit Email
Share
Facebook Twitter LinkedIn Pinterest Email

Los carros de antes de los 80 eran básicamente de metal y ahora son de cualquier cosa, menos metálicos, por eso su fragilidad ante los accidentes y la poca capacidad para generar recuerdos perennes. No; ya no los hacen como antes…

ford

Por Jorge A. Amaral

 

Ustedes no están para saberlo pero yo sí para comentarlo, mi papá y yo estamos enfrascados en la restauración de una camioneta Ford modelo 68. El caso es que, teniendo que desarmar una que ya teníamos para sacarle piezas que pueden servir para la que está en proceso, me he dado cuenta de una cosa y he comprobado otra: es divertido desarmar cosas y los carros antes sí estaban hechos para durar, respectivamente.

Es curioso cómo los carros de antes de los 80 eran hechos de metal, con piezas perfectamente reemplazables y sistemas, como suspensión y dirección, diseñados para la durabilidad, y entonces, quien compraba un carro del año quizá terminara con todos sus ahorros, pero estaba comprando algo que, con precaución y mantenimiento regular, podía durarle 30, 40 o 50 años. Si chocaba o si se volcaba, mientras no se hiciera pedazos (lo cual era sumamente difícil dado el chasis de acero) se podía arreglar.

Hoy no, hoy los carros en los accidentes se hacen añicos por su fragilidad y eso da la sensación de viajar a bordo de la caja de la lavadora, eso sin contar los costos de las refacciones, si es que las hay, y la atención especializada que requieren algunos modelos, pues es seguro que El Bola o El Tragafierros no van a saber ni qué hacerle.

Así, mientras sacaba cosas de la cabina de la camioneta que estamos deshuesando, recordé que en el video The story of stuff se explica lo arriba mencionado. Resulta que durante gran parte del siglo XX, las compañías se esforzaban por hacer productos durables pues ese era su gancho para vender (recordemos ese slogan: nacidos Ford, nacidos fuertes).

Eso funcionó, pero cuando el mercado se llenó de marcas, la idea era ya no vender productos duraderos que dieran buena reputación, sino productos desechables que dieran más ganancias en menos tiempo. Esto lo podemos ver en otros rubros: electrodomésticos, electrónica (Nokia indestructible versus Smartphone), equipos de cómputo y un largo etcétera, en el que muchas de las veces cambiar una pieza o reparar sale más caro que adquirir otro nuevo, y esa es la finalidad de las compañías: que compremos nuevo cada vez más sofisticado y con cada vez mayor frecuencia. Suena muy chairo pero es la verdad.

Al desvalijar esa cabina pude comparar cómo para eso necesitaba un arsenal de llaves, dados y desarmadores, pero para quitar el tablero de mi carro basta un destornillador de cruz y quitar algunas grapas y listo, cosa de hacerlo con cuidado porque como todo es de plástico, se quiebra. Eso llega a ser frustrante.

Esa es la razón por la cual me encantó algo que escuché en una de tantas Fast & Furious, cuando el tipejo del carro japonés acelera como para intimidar al contrincante, a lo que éste responde con dos acelerones a su poderosa lancha y la frase: “american power”. Claro que el del poder americano pierde la carrerea porque no es el muchacho chicho, pero lo que dijo es acertado.

El caso es que pocas veces me había divertido tanto con un carro como con esa camioneta, pues ver todo el proceso desde el cambio de motor, la tapicería, instalación de escapes, rehabilitación de sistema eléctrico, renovación de la dirección, hojalatería y pintura y detallado más reparaciones varias es como ver crecer una mascota a la que se tiene gran estima, llegando el momento en que ya no importa si se trata de un perro muy fino o si es de raza criolla, su valor sentimental trasciende al económico, además de que, aquí entre nos, como le dije a mi esposa: tú y yo, escuchando a todo volumen “Rumble” (Link Wray and His Ray Man) a bordo de una Ford modelo 68… no sé, piénsalo.

Share. Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Jorge Amaral

Morelia, 1980. Melómano, amante de la cocina y poeta rehabilitado. Con grandes dotes para el albur, además es narrador ocasional, cronista y articulista. Anduvo por el rumbo de Filosofía, tuvo un centro botanero, ha sido obrero, carnicero, Godínez, funcionario, grillero y vendedor de micheladas. De oficio periodista, escribe donde se deje. Demasiado joven para vaca sagrada, demasiado viejo para joven promesa.

Related Posts

¿Publicar en el Real Madrid o jugar en Penguin Random House?

15 febrero, 2026

Ponte en mis zapatos por un minuto

9 febrero, 2026

El Tren Interoceánico y los sospechosos comunes

1 febrero, 2026

La gentrificación del chile, en marcha

18 enero, 2026

Mis recomendaciones de libros del 2025

22 diciembre, 2025

Encuentros felices; así conocí a Joan Didion

14 diciembre, 2025
Destacados
Columnas

¿Publicar en el Real Madrid o jugar en Penguin Random House?

By Raúl Mejía15 febrero, 2026

¿Serán más los millones de aspirantes a futbolistas profesionales que los aspirantes a publicar un libro o a ser ingenieros en aeronáutica?

Wes Craven y sus oscuros mundos narrativos

13 febrero, 2026

Ponte en mis zapatos por un minuto

9 febrero, 2026

La Historia del Sonido: de música popular y amor sin prejuicios

8 febrero, 2026
Mantente en Contacto
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • TikTok
Nuestra Selección

¿Publicar en el Real Madrid o jugar en Penguin Random House?

15 febrero, 2026

Wes Craven y sus oscuros mundos narrativos

13 febrero, 2026

Ponte en mis zapatos por un minuto

9 febrero, 2026

La Historia del Sonido: de música popular y amor sin prejuicios

8 febrero, 2026

Suscribete

Recibe las últimas noticias de Reves sobre arte, cine, letras y mucho más.

Demo
Sobre Reves
Sobre Reves

Revés Online es una revista digital de periodismo cultural cuyo objetivo es compartir noticias y opiniones sobre lo que acontece en la cultura y las artes de nuestros días. Fue fundada en 2002 como una publicación impresa mensual, pero en 2011 emigró a la web para alcanzar mayores audiencias y utilizar herramientas multimedia.

Facebook X (Twitter) Instagram YouTube TikTok
Our Picks

¿Publicar en el Real Madrid o jugar en Penguin Random House?

15 febrero, 2026

Wes Craven y sus oscuros mundos narrativos

13 febrero, 2026

Ponte en mis zapatos por un minuto

9 febrero, 2026

Nuestro Boletin

Recibe las últimas noticias de Reves sobre arte, cine, letras y mucho más.

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.