Día y horario complicado para el cuarteto colombiano Q-Arte, que se presentó poco después del mediodía del lunes. La semana inició con la resaca de un intenso fin de semana para quienes salieron de compras, de viaje o de fiesta. Sin embargo, las actividades del 37 Festival de Música de Morelia (FMM) no se detienen y nos seguirán brindando buena música en los siguientes días.
El cuarteto de cuerdas está integrado por Santiago Medina (violín), Liz Ángela García (violín), Sandra Arango (viola) y Diego García (violonchelo). Q-Arte se fundó en 2010 por un grupo de músicos experimentados que comparten la pasión por la música latinoamericana, sin descuidar otras latitudes. Todos ellos participan en actividades académicas en su natal Colombia y desde el 2014 crearon la iniciativa bianual FestiQ-Artetos en Bogotá, un evento en donde los asistentes pueden disfrutar de conciertos, talleres y conferencias sobre la música de cuarteto.
Para su presentación en el FMM, el Cuarteto Q-Arte ofreció un programa enteramente latinoamericano, con composiciones del argentino Alberto Ginastera y del músico colombiano Francisco Zumaqué, que con su Colombia mítica hace un recorrido por las regiones de su país natal. La obra de apertura fue el ya tradicional Cuarteto virreinal de Miguel Bernal Jiménez.
Al principio y después del concierto pudimos platicar con los violinistas Liz Ángela García y Santiago Medina sobre la música que se hace en Latinoamérica y la forma en la que ésta entra en su repertorio:
¿Por qué decidieron trabajar en formato de cuarteto de cuerdas? ¿Qué diferencias creativas encuentran respecto a otro tipo de ensambles, como por ejemplo una orquesta de cámara?
A diferencia de una orquesta, en un cuarteto de cuerdas se tiene voz. Hay una voz que es exclusiva para uno y no cargas con toda la responsabilidad. Tienes que dialogar con tus compañeros y ese diálogo me gusta. Es decir, compartimos una manera de hacer música, pero al mismo tiempo conservamos nuestra individualidad.
Gran parte de su repertorio consiste en composiciones de autores latinoamericanos contemporáneos, ¿en su opinión hay algún sonido característico de la música latinoamericana?
A pesar de que también tocamos música de otras latitudes nos hemos enfocado a la música latinoamericana. Hay mucha variedad, hay compositores que escriben de una manera más tradicional, una aproximación más contemporánea, etc. Cada uno tiene su estilo, no por pertenecer a una misma región encontramos una sola manera de hacer las cosas, cada cual escribe a su modo. Pero en general podemos decir que la música latinoamericana es muy vibrante, está llena de ritmo, de síncopas, en muchas obras vemos cambio de compases y hay melodías muy lindas. Pero cada compositor usa este material de manera diferente.

¿Qué buscan ustedes en una composición para poder integrarla a su repertorio de concierto?
Que tenga personalidad, que sea una pieza diferente, que nos llame la atención a nosotros y al público, que cuente una historia. Claro, a veces no tenemos la opción de escoger, hay veces que los teatros nos seleccionan el material, así que nos ajustamos a las exigencias que tienen los teatros o festivales.
Además somos cuatro, cada uno tiene su opinión y hay obras que tenemos en lista de espera, porque hay mucho material y no lo conocemos todo, ni siquiera nosotros que llevamos quince años tocando conocemos a todos los compositores colombianos. Pensamos que esta es una labor de muchos, rescatar todas esas partituras de compositores que están en los cajones de las bibliotecas y ponernos a averiguar que nos llama la atención.
En ocasiones sabemos que hay una obra, pero las partituras no están completas, quizás no están legibles, que son costosas, etc. Hay muchos factores que influyen para que toquemos algo en especial. Obviamente el repertorio colombiano para cuarteto lo hemos ido conociendo gradualmente. Por otra parte, gracias a la labor que hizo el Cuarteto Latinoamericano con su banco de datos en una página web y el Cuarteto José White, se nos hace más fácil encontrar el repertorio mexicano, el cual también estamos conociendo poco a poco.
En el entorno musical muchas veces se tiende a la migración como una forma de buscar nuevas oportunidades, ¿es necesario?, ¿se puede vivir de la música en Latinoamérica?
En algunos casos se puede y en otros no es tan fácil. Pero si a uno le gusta y se mete de lleno en esto creo que hay posibilidades. Yo viví mucho tiempo en Alemania y fue muy interesante, fue bueno abrirse a otras experiencias, allá conocí a muchas personas latinoamericanas y de ahí nació la idea de conocer un poco más de ese repertorio.
Estamos tan cerca de otros países pero no conocemos su música y a sus compositores porque no es tan fácil el acceso. Allá en Alemania pude encontrar mucha diversidad y eso me pareció muy bueno, pero para mí la labor está acá, hay mucho para hacer en nuestros países, mucho por enseñar, mucho por aprender, descubrir y difundir. Estoy feliz de poder hacerlo desde Colombia y en diferentes partes de Latinoamérica, así nos podemos complementar, encontrar y aprender.
Todos los integrantes del cuarteto participan de la vida académica, ¿cómo combinan la labor pedagógica con las actividades del ensamble?
La docencia da muchas enseñanzas, uno aprende cuando enseña, eso es muy lindo. Estar en contacto con los chicos te mantiene buscando diferentes cosas. Pero la parte artística también es muy importante y afortunadamente con mis compañeros podemos descubrir toda esa música de cámara y tocarla. Creo que hacemos un buen balance.

