Revés Online

Toda utopía es una distopía disfrazada

En este punto de la historia, casi todo México conoce Netflix, ya sea porque lo consume o porque ha oído hablar de él. La marca revolucionó la forma de ver contenidos, pero de manera paulatina, ofreciendo alternativas baratas a los espectadores.

Cuenta la mitología del consumo de streaming que el creador de Netflix inició la empresa luego de que le cobraran una multa por devolver tarde a un Blockbuster la película de Apolo 13. Por dicha afrenta, decidió abrir su empresa de DVDs por correo sin recargos a los consumidores y luego migró a la creación de una plataforma de consumo web de títulos antiguos.

Desde entonces, y derivado de la pandemia —ese suceso del que todos queremos olvidarnos como si se tratara de un estigma familiar— ver series y películas a través de un sistema de renta digital es la normalidad de consumo.

Te puede interesar:

Accidente es la peor serie mexicana de Netflix

Tanto ha sido así que entraron al mercado más cadenas de entretenimiento: HBO, Amazon, Disney y hasta un perdido Apple tv que busca replicar la fórmula exitosa de los orígenes de Netflix: pocos productos de alta -altísima- calidad que no remuneren ni la inversión.

De acuerdo con JustWatch, las plataformas más vistas en México son las siguientes:

Plataformas de streaming más vistas en México

Sí. El ratón derrocó a la marca de la N, y fue por una por una razón simple: más contenidos exclusivos. Mientras Netflix se encarga de crear series y películas, en su mayoría desastrosas, a fin de mantener entretenidos a los suscriptores, Disney ofrece una estructura de contenidos audiovisuales creados durante casi un siglo. La pelea estaba perdida desde que Disney entró al mercado.

Hace apenas 20 años el entretenimiento no se negociaba. El consumidor se limitaba a pagar para que una cadena decidiera por él con qué contenidos entretenerse. Con la entrada del streaming esto terminó. Miles de contenidos a disposición de un clic. El sueño de la globalización en el entretenimiento se materializó. ¿De qué otra forma conoceríamos Hollywood, Bollywood y Nollywood al mismo tiempo? Toda la cultura popular del mundo logró entrar en una pantalla de televisión, y aún más, de un celular.

Sin embargo, la ilusión de la libertad abrumó al consumidor y este volvió a elegir solo aquello que el algoritmo recomendaba, con comerciales, claro. Porque los negocios no operan bajo pérdidas.

Como toda utopía literaria, resultó ser al final, una distopía.

Lee más historias del streaming:

Una masacre que inició con HBO

Nos quisimos mucho, pero ya no puedo vivir con Netflix

Y no te pierdas nuestro especial de este tema:

Salir de la versión móvil