En varias entrevistas, Vincent Garenq ha manifestado su interés en las historias reales. Prueba de ello es En el nombre de mi hija (Au nom de ma fille, 2016), película que formó parte del Tour de Cine Francés, un emocionante thriller en donde un hombre lucha durante más de treinta años para llevar ante la justicia al asesino de su hija. La cinta está basada en un sonado caso policial, cuya resolución sacudió a toda Europa en la primera década del siglo XXI.
El cineasta francés regresa al Tour para celebrar la 30 edición con Abandonado (L’abandon, 2026). En el filme se hace un recuento de los días previos al asesinato del docente Samuel Paty, un crimen cometido por un extremista islámico el 16 de octubre de 2020, cerca de su centro de trabajo en los suburbios de París.
El guion, coescrito por el propio Garenq, está basado en el libro Le cours de Monsieur Paty (aun sin editarse en español), cuya autora es la hermana del docente francés, Mickäele Paty. En su escrito, la escritora hace un recuento de los hechos que condujeron a la muerte de su hermano, somos testigos de una serie de errores y omisiones de las autoridades educativas y policiales, las cuales favorecieron la actuación de un pequeño grupo de radicales, que estaban dispuestos a hacer el mayor daño posible.
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La gran mayoría de quienes lo conocieron, describen a Samuel Paty como un maestro dedicado y entusiasta, que siempre cerraba sus clases con un chiste breve. La aproximación de Garenq no es al estilo de una película biográfica, sabemos que era padre de un niño de cinco años, que vivía separado de la madre del menor y nada más. Lo cierto es que el guion se enfoca en su labor profesional, además de mostrar la enorme tensión que debió soportar en sus últimos días.
La actividad docente ha sido un tema recurrente en la cinematografía francesa reciente. Las enormes cargas laborales combinadas con la presión de las instituciones educativas y padres de familia, además de ambientes poco propicios dentro de las aulas, ha animado a los cineastas a mostrar las historias desde el otro lado del escritorio. Lejos quedaron aquellos años en donde la enseñanza era una ocupación respetada y bien remunerada.
El calvario de Samuel Paty comenzó con una clase sobre la libertad de expresión que incluía la presentación de algunas imágenes publicadas por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, las cuales derivaron en una serie de trágicos atentados hace algunos años. Cabe hacer mención que el tema de la clase y las imágenes mostradas, formaban parte del programa de estudios y del catálogo autorizado por las autoridades educativas respectivamente.
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Sin embargo, una estudiante que ni siquiera estuvo en la clase, difundió un rumor que sugería que el profesor discriminaba a los estudiantes musulmanes e insultaba su religión. Esto con la finalidad de evitar un castigo de sus padres, ante una suspensión escolar por mal comportamiento. El padre de la menor diseminó el chisme en sus redes sociales y le agregó otro tanto de su cosecha. Esta historia fabricada pronto encontró eco no solo en sectores islámicos radicales, sino en personas comunes y corrientes, quienes jamás se tomaron la molestia de verificar la información.
Vincent Garenq recrea con sutileza estos detalles, además de que en todo momento busca ser respetuoso de los hechos, sin buscar la violencia explícita como herramienta narrativa. Nos muestra además un mal de nuestros días, el linchamiento mediático y las consecuencias que tiene en la vida de quienes lo han padecido. Pero también es una crítica a la falta de solidaridad en los entornos laborales y la burocratización excesiva, que en este caso impidió la protección efectiva de la víctima, abandonándola a su suerte, apenas a unos metros de su centro de trabajo.



