Ya está en cartelera La Odisea, la producción más reciente de Cristopher Nolan, y promete ser toda una experiencia visual para los espectadores y amantes del cine tradicional.
Sin embargo, el director de esta mega producción, que costó 250 mdd, grabó la película de tal forma que solo se podrá vivir la experiencia completa con ciertos requisitos. La obra se grabó completamente en formato IMAX de 70 mm. Este formato se creó en 1968 para generar un mayor impacto visual en el público. Toma el nombre de la empresa canadiense que lo desarrolló.
Para grabar una película en este formato se necesitan cámaras especiales y certificadas que utilizan celuloide de 15 perforaciones por 70 mm, es decir, diez veces más que el formato tradicional. Esto hace que el producto final sea muy pesado. Se calcula que para La Odisea se produjeron 9 rollos, con un peso de 70 kilos en conjunto.
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La producción y distribución de una película como esta, si bien aumenta la calidad del producto, genera dos grandes problemas. El primero es toda la logística que implica grabar una película con estas características. Las cámaras IMAX son monumentales y muy ruidosas, por lo que no es común que los directores, incluso los más aventureros, las utilicen. Sin embargo, luego del éxito de Oppenheimer, Nolan contactó al CEO de IMAX y lo retó a fabricar una cámara más silenciosa. La empresa lo consiguió y de esta forma el británico podría mejorar una de las mayores críticas que se le han hecho: el diálogo amortiguado.
Aun así, luego de la producción, queda un problema más: la proyección. De inicio, en México hay pocas pantallas IMAX. En la mayoría de los casos la imagen se reduce y el audio se trata distinto. Una pantalla IMAX debe medir al menos 22 metros de ancho por 16 de alto. Sin embargo, para apreciar todos los detalles de la película de Nolan, es necesario una megapantalla, la cual debe tener una superficie total de 400 metros cuadrados, y de esas no existen actualmente en México.
En 1993 Papalote Museo del Niño inauguró una pantalla con el tamaño y la calidad suficiente para presentar obras en IMAX. Sin embargo, tras décadas de pagar costosos mantenimientos, en 2023 cerró sus puertas. El resto de pantallas de multicinemas de México (ya sea en Cinépolis o en Cinemex) no ofrecen la relación de imagen adecuada, por lo que se muestra una versión recortada de la obra, aun cuando se presentan como salas IMAX.


