En la década de los 60, un veinteañero Francisco Toledo se dio a la tarea de recopilar obras que compartieran una misma estética: el Surrealismo. Con el paso de los años, logró obtener 51 piezas que plasmaban ensoñaciones de sus autores. Tras un proceso de curaduría, conformó la colección Dialécticas Surrealistas, que hoy se encuentra en Morelia.
El término “Surrealismo” ha tenido una evolución histórica que ha pasado por lo despectivo y hasta lo admirable. El poeta André Breton escribió sobre el tema:
Nadie puede dudar de que esta palabra no tuvo fortuna, antes de que nosotros nos sirviéramos de ella. Voy a definirla de una vez: Surrealismo: sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento.
Hoy lo escribimos con mayúscula porque ha pasado de ser un adjetivo que se limita a lo “raro” para convertirse en una corriente artística que sobrepasa las barreras de lo real y trata de imitar los fenómenos oníricos.
Se cree que este popular estilo surgió en el siglo XX gracias al mismo poeta André Breton, luego de escribir su Manifiesto del Surrealismo en 1924. Pero esto solo es preciso si se habla del nombre en sí y del estudio, y no de la estética surrealista. Probablemente esa reflexión pasó por la mente de Francisco Toledo, ya que su colección no se limita a autores gráficos posteriores a Brenton, sino que recupera obras incluso del siglo XIX.

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Si se habla de Surrealismo, el nombre de Salvador Dalí debe estar presente, así como lo está en la colección de Toledo. Sin embargo, esta corriente no se restringe a las obras de Dalí, pues también es posible encontrar litografías y grabados creados por Francisco de Goya. Una de ellas es “Modo de volar”, de 1815, pero también hay creaciones de James Ensor: “Insectos Raros” y “Los diablos de Dzitts e Hihanox conduciendo a Cristo al infierno”.
Se pueden apreciar obras de mujeres destacadas en el Surrealismo, como Remedios Varo y su “Guajolote navideño”, de 1959; así como Leonora Carrignton y su litografía “El Rabino”, de 1974. Otros autores indispensables de la colección Toledo son Joan Miró, Man Ray, Max Ernst y Alberto Giacometti.
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La exposición se encuentra actualmente en la sala 6 del Centro Cultural Clavijero, en el segundo piso. Antes de entrar, el visitante solo encontrará una puerta entreabierta y la perspectiva le engañará al ver que dentro de la sala solo hay un muro negro. Pero como en las casas del terror de las ferias, tendrá que emprender recorrido por una especie de laberinto corto para encontrar otro muro con la leyenda Dialécticas Surrealistas. La colección de Toledo solo podrá encontrarse en este recinto hasta el 13 de septiembre.



