Ya no es una joven promesa. Santiago Cañón es uno de los violonchelistas más importantes de su generación, un músico que desde los seis años ya era solista invitado de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Todavía un par de días antes se ofrecieron algunos boletos para estudiantes de música interesados en asistir al concierto, pero el Teatro Ocampo lució un lleno total para recibir al músico colombiano, quien además presentó su obra pictórica inspirada en el programa.
Santiago Cañón se presentará también como solista invitado de la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia en el concierto de clausura del 37 Festival de Música de Morelia (FMM). El violonchelista desarrolla a la par de su exitosa carrera musical una faceta como artista plástico y fotógrafo, por lo que la realización de un recital multimedia no es algo que resulte extraño en una persona que vive el arte tan intensamente.
En un teatro a oscuras con una sola luz sobre el escenario y una pantalla de fondo, el violonchelista colombiano ofreció un programa en el que abarcaba algunas composiciones clásicas del género, como la Suite para violonchelo no. 1, de Bach, cuyo Preludio ha sido tema de fondo de numerosas series y películas.
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En alguna de sus presentaciones anteriores en el FMM, el músico colombiano habló de la importancia de difundir el acervo para el instrumento de compositores contemporáneos latinoamericanos. En esta ocasión interpretó piezas del colombiano Damián Ponce de León y del argentino Osvaldo Golijov.
En años recientes Santiago Cañón se adentró en el mundo de la composición, la noche del 20 de noviembre interpretó las piezas Ad noctem y Ascenso hacia lo profundo, en donde experimenta con movimientos y sonidos que resaltan su virtuosismo. Al final del concierto, el músico se dio tiempo de firmar autógrafos y tomarse fotografías con los asistentes, confirmando la buena relación que mantiene con el público del festival.

Previamente, el mexicano Ricardo Alí Álvarez ofreció un recital en el Palacio Clavijero. En una sala repleta, el pianista no esperó la tercera llamada de los anunciadores del festival para sentarse frente al teclado y comenzar con un espléndido programa que incluyó temas de Gerhart Muench, Manuel M. Ponce y Miguel Bernal Jiménez.
Kreisleriana Nova es una obra que escribió Muench en su etapa europea, en plena Segunda Guerra Mundial, pero tiene relevancia para Michoacán, ya que el famoso músico alemán radicó los últimos años de su vida en Tacámbaro. Mientras que Balada mexicana del zacatecano Manuel M. Ponce destaca por su acercamiento a la música popular.
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Como homenaje al compositor Miguel Bernal Jiménez, Alí Álvarez interpretó la suite Carteles, conformada por ocho piezas que resaltan la tradición mexicana, es una de las obras del moreliano que pocas veces se han escuchado en el festival y a consideración personal, una de sus mejores.
Ricardo Alí Álvarez trabaja actualmente como profesor en la Escuela Superior de Música Reina Sofía en España, además es director artístico del Bellina Classic Festival de Almería.

