La escritora mexicana Cristina Rivera Garza se presentó en la UNAM para abundar en el contenido de su libro El invencible verano de Liliana, en el que narra la larga batalla para encontrar justicia ante el feminicidio de su hermana cometido en julio de 1990.
La ganadora del Premio Pullitzer 2024 fue invitada en la Cátedra Extraordinaria Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes ante un auditorio atiborrado por personas que hicieron fila desde horas antes. “Ángel González Ramos se dio a la fuga y hasta el día de hoy permanece fuera del alcance de la ley”, señaló la escritora en referencia al feminicida de Liliana, quien era su expareja sentimental.
Rivera Garza, Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores en 2021, describió los años de lucha para encontrar al asesino de su hermana como “un limbo retorcido donde perviven los crímenes sin castigo, a lo que llamamos impunidad”. Agregó que los datos demuestran que en casos de homicidios dolosos, abuso sexual, desapariciones, secuestros y feminicidios, la impunidad alcanza casi el 99%.
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Recordó que cuando los policías investigadores arribaron al domicilio del feminicida, en Toluca, éste alcanzó a escapar por los techos de las casas vecinas y nunca lo capturaron. Existe la evidencia de que en los días posteriores estuvo con familiares y amigos que le brindaron refugio y protección, pese a saber el delito que acababa de cometer. Después, cruzó la frontera a Estados Unidos con su madre y su hermana, comenzando una nueva vida al sur de Los Ángeles, California. “Luego, 30 años de silencio… mejor dicho, luego, 30 años de silenciamiento forzado”, relató Rivera Garza.
En 2019, Cristina decidió buscar el expediente del caso, tal como lo narra en el libro. “Más que estar lista para enfrentar el crimen de mi hermana, puesto que uno nunca está listo para algo así, me encontraba al final de la soga colgando apenas de sus hilos deshechos viendo hacia el abismo: esa soga era la impunidad”.

El expediente al que Cristina accedió era “exiguo, minúsculo”, al que le tomó fotos página por página previendo que le negarían una copia. “Ahí queda encarnada la falta de seguimiento, la parálisis de los deudos y la derrota material y moral del sistema de justicia”.
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La escritora describió la torpeza con la que la entonces Procuraduría abordó el caso de su hermana. Errores por doquier, diligencias que nunca se realizaron, fotos revueltas, resultados de laboratorio sin fecha e hipótesis sin ninguna comprobación. Y se dio tiempo para describir que tras la publicación del libro, hubo lectores y críticos que notaron «fallas en la trama”, como si se tratara de una ficción y no un crudísimo testimonio.
Por ello, la autora sentenció en una de sus frases: “Mis intenciones, aunque literarias, nunca dejaron de ser, en su raíz, políticas”.

