David Silva Rojas, ganador del Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, negó haber recurrido a la inteligencia artificial en ninguno de los procesos para la creación de su obra.
Luego de que una investigación del diario El País encontró 99% de IA en la redacción del libro, el escritor de origen peruano publicó un comunicado en sus redes sociales. En él, se defiende de lo hallado por el programa Pangram, herramienta que tras una prueba por parte del periódico, concluyó que la novela fue generada por una máquina inteligente.
“Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla. La novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a Ica para trabajar en el sector agrícola.
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Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona, reuniendo en una voz imaginada experiencias y sensaciones que me habían dejado aquellos testimonios. Al principio no pensaba escribir una novela. Esa decisión llegó después”.
Tras la publicación de El País, Almadía canceló los eventos de promoción del libro y prometió una investigación del caso. En tanto, dijo que no contaba con elementos para incriminar al autor, quien ahora se defiende.
“Cuando decidí convertir aquellos fragmentos en una novela, preparé un cuaderno de notas en el que establecí cómo comenzaría la historia, cuál sería su conflicto principal y hacia qué desenlace quería conducirla. También anoté algunas directrices que me servirían durante la escritura, por ejemplo, mantener siempre la perspectiva de la protagonista, utilizar una voz contenida y trabajar el ritmo mediante las repeticiones y los silencios.
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Ese esquema era el esqueleto de la novela, no un plan detallado de todos sus capítulos. A medida que escribía, fui incorporando escenas, personajes y situaciones que no estaban previstos inicialmente, pero que me permitían profundizar en la historia para apartarme de su dirección principal. No necesitaba registrar cada nueva idea en el cuaderno. Después continué revisando la estructura y el lenguaje del manuscrito en distintas versiones de Word”.
El comunicado añade: “Conservo versiones anteriores del manuscrito, mi cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación que dio origen a la novela. He estado reuniendo y organizando esa documentación para entregarla a la editorial Almadía y colaborar con la revisión anunciada”.
David Silva Rojas: «Que las conclusiones estén respaldadas por hechos»
La respuesta fechada este martes 27 de octubre en Ica, Perú, concluye con los siguientes párrafos:
“Entiendo que la inteligencia artificial plantea preguntas importantes para la literatura y para las editoriales. Sin embargo, considero que los resultados de una herramienta de detección, por elevados que sean sus porcentajes, no deberían tomarse como una prueba definitiva de cómo fue escrita una obra sin examinar otros elementos.
Tengo un profundo respeto por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, quienes integraron el jurado, y por las personas de Almadía que han trabajado para que esta novela llegue a los lectores. Por ese mismo respeto, considero importante que la revisión se realice con cuidado y que sus conclusiones estén respaldadas por hechos.
Por ahora, mi prioridad es colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar mi proceso de escritura.
Agradezco de corazón a los escritores, lectores y demás personas que me han enviado mensajes de apoyo durante estos días, así como a quienes han pedido que se investigue antes de sacar conclusiones”.



