Jafar Panahi ha sido condenado a cinco años y un mes de prisión por supuesta rebeldía. Además, el gobierno de Irán ordenó que se le confiscaran todos sus bienes y canceló sus cuentas de redes sociales.
El cineasta ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2025 por su película “Un simple accidente”. Se especula que esta película contribuyó al argumento para la sentencia establecida por un tribunal de Teherán, aunque la agencia de noticias ISNA informó que la corte no especificó los cargos.
El abogado de Panahi, Mustafa Nili, señaló que se enteró de esta determinación de la Corte al visitar la oficina de ejecución de sentencias de la Fiscalía de Cultura y Medios. Agregó que Panahi enfrenta además otros tres cargos pendientes, uno de ellos por “propaganda contra el régimen”, cuya apelación resultó negativa.
El largo historial del “hereje” Jafar Panahi
Esta no es la primera vez que Panahi ha enfrentado cargos privativos de la libertad. En 2009, el bloguero Mojtaba Saminejad dio a conocer la historia del director. Panahi había sido arrestado en un cementerio mientras rendía honores en el funeral de Neda Agha-Soltan, la joven asesinada en las protestas electorales de ese mismo año. Jafar fue liberado, pero se le retiró el pasaporte, por lo que no pudo asistir al festival de Berlín en 2010. En marzo de ese año fue detenido de nueva cuenta y llevado a la prisión de Evin.
Numerosas figuras del medio cultural iraní, así como políticos y diplomáticos, tanto de Francia como de Canadá, pidieron su liberación. En respuesta, el entonces ministro de Cultura iraní reveló que el cineasta había sido arrestado porque “estaba haciendo una película contra el régimen en la que se mostraban los acontecimientos posteriores a las elecciones de 2009”. Tahereh Saidi, pareja del realizador, negó los cargos.
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Tras una huelga de hambre y la presión de distintas figuras internacionales y asociaciones por los derechos humanos, Panahi recuperó su libertad luego de 88 días prisionero.
No obstante, en diciembre de 2010 lo condenaron a seis años de cárcel por supuestamente hacer propaganda contra el Estado. Del mismo modo se le prohibió hacer cine por al menos 20 años.
De nueva cuenta, entre 2022 y 2023 pasó 86 días en la prisión de Evin acusado de realizar propaganda contra el Estado iraní. Posteriormente recuperó su libertad luego de ganar un recurso de apelación. En ese periodo realizó una huelga de hambre como protesta ante las condiciones de su detención.
En 2023 obtuvo de nuevo un pasaporte que le permitió viajar a Francia para ver a su hija, y en 2025 regresó al Festival de Cannes, donde concedió una entrevista en el que afirmó:
“Lo que más me importa es que la película se haga. Si no me hubieran dejado salir durante 15 años, sinceramente no le habría dado mucha importancia. Ya estaba pensando en cómo hacer mi próxima película y no he pensado en lo que pueda pasar. Estoy vivo mientras haga películas”.



