La figura de España es sin duda Lamine Yamal, jugador de ascendencia africana (su padre es de Marruecos y su madre de Guinea Ecuatorial) que creció en un barrio pobre perteneciente a Barcelona. Desde los cuatro años, y luego del divorcio de sus padres, Yamal jugó en un equipo local del barrio Rocafonda, una zona marginal de la provincia de Mataró.
A los seis años lo descubrió el F. C. Barcelona y, como suele ocurrir en el caso de los talentos infantiles fichados por este equipo, se convirtió en una de las mayores promesas del futbol español. A los 15 años debutó en el primer equipo en una de las ligas más competitivas del mundo y hoy a los 19 años disputará la final de la Copa Mundial de Futbol frente a Argentina.
La historia de Messi es muy similar, casi paralela. La Pulga nació en Rosario, Argentina. Sí, en un barrio obrero más no paupérrimo. También fue descubierto por el Barcelona, pero a los 12 años, quienes aceptaron pagar su tratamiento contra la enfermedad hormonal que afectaba el desarrollo del argentino. En 2005, a los 16 años, Lionel debutó en el primer equipo catalán. Hoy, a sus 39 años, disputará la final del Mundial contra España en lo que podría ser su último Mundial.
Y si bien Messi nunca jugó contra Yamal en el mismo equipo, ni siquiera en la misma liga, sí tuvieron un breve encuentro. No fue durante un partido, sino en una sesión de fotos.
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Todo se remonta al 2007, cuando la Unicef organizó una campaña solidaria como parte del Calendario Solidario Anual. Este programa se hacía con la finalidad de dar a conocer las campañas que hacían en conjunto la Fundación F. C. Barcelona y la Unicef.
Para la campaña del calendario 2008, el club seleccionó a los jugadores y a las familias que aparecerían en la publicación. Entre lo jugadores se encontraban Rafa Márquez, Andrés Iniesta, Thierry Henry, Lionel Mesi, Carles Puyol y Gabriel Milito.
Por otro lado, la Unicef organizó un sorteo para seleccionar a la población que aparecería en el calendario. La suerte la tuvo el barrio de Rocafonda.
El encuentro entre el argentino y el español fue cosa simplemente de suerte. El padre de Yamal había se había registrado junto a su hijo y fueron seleccionados. La madre del español llevó a Yamal al Camp Nou, donde se realizaría la sesión fotográfica. Según el fotógrafo encargado de la sesión, Joan Monfort, la jornada fue muy lenta y difícil, pero no porque el pequeño bebé Lamine fuera un niño inquieto, sino porque Lionel Messi, entonces un joven de apenas 20 años, era muy tímido.
“Messi es una persona bastante introvertida, tímida. Salía del vestuario y de repente se encontró en otro vestuario con una tina de plástico llena de agua y un bebé adentro. Al principio ni siquiera sabía cómo agarrarlo”, dijo el fotógrafo.
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Al final, la forma de tranquilizar al futbolista fue con un patito de goma, y de esa manera Monfort pudo capturar las imágenes que trascendieron en la historia del futbol.
Las fotografías se volvieron muy populares hace poco, cuando el mismo padre de Yamal las dio a conocer en redes sociales, y el Barcelona confirmó la anécdota.
Cuando se le preguntó a Yamal sobre su opinión, dijo que por mucho tiempo él tampoco era consciente de las imágenes, y que luego, cuando lo supo, la familia había decidido no dar a conocer las imágenes para evitar comparaciones entre él y el astro argentino.
Cuando le preguntaron si le molestaban las comparaciones, Yamal respondió: “No creo que a nadie le moleste ser comparado con el mejor jugador de la historia, pero al final son cosas que te restan porque nunca vas a ser como él”.
Luego, durante un evento organizado por la FIFA, se le mostraron a Messi las imágenes y este respondió: “Esta foto es una locura. Él era bebé. La verdad, me río, es una locura. Es uno de los mejores del mundo en estos momentos, le deseo lo mejor a él y al Barcelona”.


